Platón es un filósofo, que fue discípulo de Sócrates. Platón funda una escuela: La Academia.

Platón considera que existen dos mundos, el mundo de las Ideas (inteligible) y el mundo de las cosas (sensible).

El mundo de las Ideas es el mundo de la verdadera realidad, eterna, inmutable, universal y absoluta, que no puede percibirse por los sentidos sino por el entendimiento. En definitiva, las Ideas son la esencia de las cosas.

El mundo de las cosas es el que percibimos por los sentidos y que está en continuo cambio. Este mundo está organizado por el Demiurgo que a partir de materia caótica ordena este mundo por acción del Bien. Este mundo es una copia del mundo de las Ideas.

Platón plasma este pensamiento en el mito de la caverna.

Platón relaciona los dos mundos, el de las Ideas y el de las cosas, 1º en su juventud, a través de la INMANENCIA, es decir, las cosas tienen la esencia de las ideas, (las ideas están dentro de las cosas). Y después en su madurez, a través de la TRANSCENDENCIA, es decir, las ideas sirven de modelo a las cosas.

Platón piensa que al nacer conocemos todas las ideas, porque hemos vivido en ese mundo. El alma cuando está en el mundo de las ideas tiene pleno conocimiento, pero cuando se mete en el cuerpo se olvida de todo; para saber todos esos conocimientos en el mundo de las cosas debemos recordar, a este proceso se le llama reminiscencia (conocer es recodar). Este pensamiento lo expone en la Alegoría de la línea.

Platón cree en la reencarnación, piensa que te reencarnarás, si al morir no conoces todas las ideas, pero si al morir ya conoces todas esas ideas no te reencarnarás y volverás al mundo de las ideas. Es preciso decir, que el hecho de que llegues a alcanzar todos los conocimientos no significa que mueras en ese momento.

Platón, además, considera que el Ser está  formado por el ALMA (espiritual, eterna e inmortal) encerrado en el CUERPO (sensible y finito).

Según Platón el alma tiene tres partes, y lo expone en el Fedro en el mito del carro alado.

En el mito del carro alado se cuenta cómo un auriga (parte racional) tiene que controlar a dos caballos, el blanco (parte irascible) y el negro (parte concupiscible), para que el alma se purifique, alcance la sabiduría y no se encierre como castigo en un cuerpo.

–         La parte RACIONAL, situada en el cerebro (el auriga que tira del carro alado). La virtud es la prudencia. Pertenece a la clase social de los sabios o gobernantes.

–         La parte IRASCIBLE, situada en el pecho (el caballo blanco del carro alado). La virtud es la fortaleza. Pertenece a la clase social de los guerreros.

–         La parte CONCUPISCIBLE, situada en vientre (el caballo negro del carro alado). La virtud es la templanza. Pertenece a la clase social de los trabajadores.

Existe una cuarta virtud, la Justicia, que armoniza las tres partes del alma (individual) y que armoniza la convivencia de las clases sociales (social).