Los sofistas vivían en Atenas en polis (ciudades-estado: cada ciudad se organiza por separado). Los persas atacan Atenas, por eso todas las polis se unen y consiguen vencerles.

Se produce un cambio radical de mentalidad.

Antes, los que gobernaban eran aristócratas, es decir, gente de mucho dinero, pero ahora cualquiera puede llegar a gobernar, surge la democracia.

En esta situación las personas que no son aristócratas, contratan a los sofistas para que les enseñen las destrezas para poder gobernar, es decir, para acceder al gobierno. Los sofistas son profesores que cobran por enseñar. Enseñan a saber hablar y embaucar con la palabra,  y además, enseñan las leyes más importantes para que se puedan desenvolver en el gobierno. También enseñan cuestiones antropológicas. Estos alumnos o discípulos de los sofistas acceden al gobierno y tienen éxito. Cunde el ejemplo y todo el mundo quiere tenerlos como profesores y así poder acceder al gobierno.

Los sofistas para enseñar utilizan los grandes discursos.

Las características más importantes del pensamiento de los sofistas son:

Escepticismo: no se puede conocer la verdad.

Relativismo: no hay leyes generales ya que todo es relativo. Todo depende del punto de vista de cada persona.

Por esto, los sofistas proponen que las leyes no vienen de la naturaleza sino que el fundamento de las leyes es el acuerdo entre los humanos, Convencionalidad moral y legal.