Giordano Bruno (1548-1600), fue un filósofo italiano que, siguiendo las teorías de Copérnico,  formuló que el universo era heliocéntrico e infinito, que el Sol era una estrella más, y que el universo contenía un infinito número de mundos habitados por seres inteligentes.

Estableció posiciones teológico-religiosas en las que rechaza el misterio cristiano, ya que consideraba que las tres “personas” de la Trinidad no eran más que  otros tantos atributos de un único Dios. Bruno expone que Dios y el universo no son dos sustancias distintas sino dos expresiones infinitas de una única realidad y de la que emanan dos principios: el formal o alma del mundo que todo lo gobierna, y el material que sería  lo que daría la existencia a todo.

Y además expuso una teología neognóstica, a través de la cual negaba el pecado original, la divinidad especial de Cristo, y que éste mediase entre Dios y el hombre, es más, consideraba que su religión era falsa y nociva socialmente ya que se utilizaba exclusivamente para moralizar al vulgo.

Por todo ello, pero principalmente por la teología neognóstica, fue encarcelado durante ocho años acusado de blasfemia, herejía, panteísmo e inmoralidad. Fue expulsado de la Iglesia y sus trabajos fueron quemados.

Finalmente en febrero de 1600 fue condenado a morir en la hoguera por herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Murió el 17 de abril en Roma.

Giordano Bruno (su verdadero nombre era Filippo Bruno) fue dominico y más tarde calvinista. En 1575 se doctoró en teología y un año después tuvo que huir  a Ginebra acusado de herejía. Estuvo en Toulouse, en París (donde en 1582 obtuvo cátedra en La Sorbona), en Londres (donde dio clases en la Universidad de Oxford), regresó a Paris y por último se instaló en Venecia en casa de Giovanni Mocenigo, ya que éste quería que el filósofo le explicase el arte de la memoria. A Mocenigo le resultaron herejes las ideas que le estaba transmitiendo Giordano Bruno por lo que le denunció a la Inquisición. Le juzgaron y le trasladaron a Roma, donde cumplió prisión y, finalmente, murió en la hoguera.

Las principales obras que escribió fueron La cena del miércoles de ceniza, De la causa, principio y uno y Del infinito universo y de los mundos.